Durante el último mes salió a la
luz un escándalo relacionado con los manuales de convivencia en los colegios públicos.
Mucho se habló de la participación del Ministerio de Educación en estos
manuales. Algunas personas argumentaron que el Ministerio no debió impulsar
estos manuales y otros argumentaban que
el Ministerio hizo los procedimientos correctos, según lo indicaba la corte
constitucional. La parte más preocupante (y en la que me quiero enfocar) de
este conflicto apareció más tarde, cuando quienes desaprobaban las acciones del
gobierno empezaron a defender la idea de que la homosexualidad es algo que se
le puede enseñar a un niño. Estos hechos llamaron la atención de la comunidad
gay de Colombia y de las personas que apoyan sus derechos y los llevaron a objetar
esta posición. Ellos afirmaban que la sexualidad no era algo que se podía enseñar
en un cartel de convivencia, sino que era algo innato del ser humano.
Este es un dilema que no solo está
de moda en Colombia, sino que lo ha estado en todo el mundo y por varios años
ya.
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